martes, 21 de mayo de 2013

Reseñas de la última sesión del Club de Lectura


Reseña de la sesión dedicada a LA SILLA DEL ÁGUILA de Carlos Fuentes

            Maquinaciones, connivencias, insidias, urdimbres, sobornos, envilecimientos, toda una mezcolanza infecta y repudiable en torno a las más altas instituciones del Estado. Eso sí, con algunas gotitas de contrición, acaso pasajera, y ternura, quizás amarga.

            Pues no, no hablamos de la corrupción política que cada día, cada hora, violenta nuestra realidad inmediata a través de los más variados y variopintos medios de comunicación, no. En principio, nos referimos a esta novela de Carlos Fuentes.

            En principio. A veces, o con frecuencia (según la lectura elegida), la frontera entre realidad y ficción es tan quebradiza, engañosa o permeable... Por tales surcos zigzagueó esta reunión de nuestro club.

            Desde una perspectiva general, cabría interpretar el desarrollo narrativo como una suerte de formidable tuneladora que va horadando el alma de una montaña arcana, la estructura de poder del Estado, desentrañando sus entrañas y desvelando la tenia de anillos mil que allí parasita.

            En consonancia con el funcionamiento de este artefacto poderoso, el ritmo narrativo es lento, árido a trechos, pero implacable, demoledor. Posiblemente debido al género epistolar de la novela (recurso que ha logrado escasas adhesiones entre los asistentes).

            Ello no impide, o quizás favorece, alcanzar el objetivo de la obra: desenmascarar la corrupción imperante en el poder político -en la ficción- de los Estados Unidos de México. Cuya temática consideran los asistentes como muy documentada, no en vano el autor ha sido (falleció en 2012) natural de aquel país.

            La corrupción como método para alcanzar el poder o conservarlo, en un país con un sistema político de democracia formal (adjetivo este –formal- que alcanza en la novela su valor más peyorativo y degradado). Tácticas y usos ad hoc que la obra denuncia minuciosamente como habituales en la alta política, a la vez que apunta a prácticas similares en los niveles inferiores y periféricos.

            Ante tal panorama, esta tertulia no se entretuvo demasiado en valorar la trama, que en algunos pasajes adolecía de ribetes folletinescos, cercanos a contenidos de ciertas telenovelas. Tampoco en la técnica narrativa de situar los acontecimientos en el futuro (año 2020).

            Importaban, sobre todo, los personajes, para quienes la corrupción es la savia de la política. En ellos se centró el foco. La identidad de cada cual, perfilada gradualmente en sus sucesivas cartas. Afanes y miserias puestos de manifiesto, de manera muy particular mediante la técnica de la introspección, bien aprovechada por el autor para esta fórmula epistolar.

            Los personajes fueron desfilando por la tertulia, que los analizaba y zarandeaba al calor de las interpretaciones o comentarios que suscitaban y de los paradigmas que representaban. La impostura, el sexo, el enriquecimiento, la vileza, la crueldad, el cinismo, también la indolencia, también, más algún que otro etcétera, allí tenían su asiento.

Quizás el personaje que más fascinó (entiéndase en el sentido más denotativo del término) a los contertulios fue el de Mª del Rosario. Por lo que conllevaba de arquetipo de mujer dedicada a la política, a esos patrones de política. Por contra, pareció poco perfilado al personaje de Valdivia, ¿quizás para significar su hechura de pelele? Asimismo, dio la impresión de que sobraba algún personaje que otro por su irrelevancia en la acción narrativa.

Y de la mano de los personajes, junto con el clima putrefacto que irradiaban, la reunión iba y venía de la ficción a la realidad, a esta realidad política que conturba la actualidad de nuestro país. La línea divisoria entre una y otra quedaba difuminada, conscientemente rebasada.

A juicio de los asistentes, aquella forma de hacer política, aquellas corrupciones, corruptelas y componendas, encontraban fácilmente su réplica en la realidad circundante. Sobre todo, cuando se establecieron paralelismos, más o menos aproximados, más o menos imposibles, entre personajes de la ficción y personas de la realidad. Por allí pasaron, por ejemplo, Rubalcaba y Cospedal, también Rajoy, también, más algún etcétera de carácter local.

Así pues, como se comentó al comienzo, en principio se trataba de ficción; pero la semejanza con la realidad era tan tentadora…

Para terminar la obra, el autor abandona el género epistolar y recurre a la técnica del monólogo interior. De una criatura inerme cuya presencia en la novela, además de mover a la ternura y la tribulación, acaso como contrapunto a la inmoralidad desplegada, y quizás por todo eso, deja en el aire una duda: ¿nos encontramos ante un final abierto de la ficción?

Y otra duda, o la misma: ¿La realidad, dispone todavía de un final abierto?

                                                           Ricardo Santofimia Muñoz.

lunes, 6 de mayo de 2013

Reseñas de la última sesión del Club de Lectura

Reseña de la sesión dedicada a INDIGNACIÓN de Philip Roth


Partamos de que la obsesión es sentimiento o tendencia de carácter persistente, una fijación tal que perturba la consciencia de la persona. No obstante, como su presencia en las manifestaciones del hombre es mensurable (desde ligeros atisbos hasta niveles clínicos), quizás convenga poner en cuestión el carácter nocivo que se le atribuye por definición.

Valga este preámbulo, quizás excesivo, para justificar y enmarcar este nuevo encuentro del Club de Lectura. Se desarrolló en el filo de la obsesión.

Las intervenciones iban y venían de un asunto a otro de la novela, desde la personalidad del autor hasta el final anunciado, pero siempre con parada en el protagonista, reflexión y tributo. Casi como una obsesión. En el protagonista estaba el mensaje.



Veamos. La sesión comenzó suave. Con primeros acercamientos como de tanteo. Por allí pasó el galardón del “Príncipe de Asturias” de este año al autor, así como la consideración de escritor típicamente americano (del Norte). También el tratamiento acertado de las tradiciones judías, destacando las descripciones, tan gráficas, del oficio de kosher (carnicero judío).


Asimismo, apareció en estos compases iniciales (pongamos primer cuarto de hora) el tratamiento de la sexualidad, otro rasgo de las preferencias temáticas del autor. Pasó entonces de puntillas, la conversación se desviaría pronto hacia la fluidez narrativa lograda con el uso de la primera persona.

Hasta que, tras comentar el acierto del título como leitmotiv de la trama, alguien apuntó a un hijo, qué importa recordar si propio o no, un hijo con perfil semejante en alguna inquietud o aspiración, ¿semejante a quién? No cabía esperar más: se pasó de la Indignación a la obsesión latente, el protagonista. ¡Quién como Marcus! Como si la reunión diera con el cauce, el foco se orientó rápidamente hacia nuestro personaje, se concentró, embelesado y potente.

El primer fogonazo, quizás con algún deje de melancolía, apuntó a su enfrentamiento con el decano, el posicionamiento, interpretado como ideológico, que esgrimió fundamentándolo en Bertrand Russell, la religión y la relación humanidad-memoria como eje. En el afán de destacar el pasaje llegó a precisarse la magia de las páginas 50-51 de la novela (claro, en el formato de su lectura). Casi faltó el aplauso, a Marcus.

Después la emoción continuó por la fatalidad del destino (el fátum griego), las consecuencias trágicas de algo en apariencia trivial: no haber seguido los consejos paternos. Un encadenamiento meramente circunstancial, del tipo causa-consecuencia, provoca el desenlace. Cuyo comienzo sitúa Marcus en la relación de amor-odio con su padre, que le llevaría a huir de él para alcanzar su realización personal y profesional. Aquí, los asistentes a la reunión se plantearon si, en realidad, la novela no describe y relata una personalidad socialmente inadaptada. Un lamento.

Y vuelta al enfrentamiento con el decano, ahora desde otro prisma. ¿Acaso Marcus no tenía objetivos muy claros? –mantener el nivel de estudios brillantes para ser abogado y librarse de ir a la guerra con Corea, donde moriría con toda probabilidad-. Y sin embargo, más allá de la proyección de sus estudios, apuesta por sus convicciones. Planteamiento contradictorio, o no, que queda en el aire, o mejor, en la atmósfera cuasiobsesiva que se respiraba.

Cuando a continuación se abordó la presencia del miedo en la novela, por un momento parecía que los asistentes se tomaban un respiro, como una necesidad de desintoxicación. Porque en la aproximación inicial el miedo semejaba un éter que afectaba a toda la trama narrativa, cual tema transversal. Miedo intelectual o emocional como método para oprimir, comprimir, subyugar a la sociedad. Pero, claro, a la hora de establecer las consecuencias, de pormenorizarlas y, sobre todo, de personalizarlas, el protagonista acaparó las intervenciones de los asistentes. La personalidad de Marcus no daba tregua. El chico, para perseverar en sus afanes, se sentía abocado a transigir, ceder al juego de las simulaciones, pagar por suplantarle en el oficio religioso, ardid que a la postre desencadenaría la tragedia final. Flujo de la obsesión.

Y reflujo, de sospechas: ¿acaso ese tratamiento del temor no responde a una tendencia conservadora del autor? (su misma nota histórica se presta a ambigüedad), ¿sería desmesurado establecer paralelismos con las mareas ideológicas actuales en España y el mundo? El mismo título, aun como contrapunto al análisis, es un referente. Indudablemente, el autor consigue la reflexión de los lectores; por supuesto, de todos los asistentes a esta reunión.

Esa suerte de obsesión por Marcus parecía remitir. Pero de nuevo éste tomó las riendas del tramo final. Se apreció un desequilibrio entre su madurez intelectual (bien probada) y la emocional, a la vez que actitud de héroe, si bien, muy humano en cuanto que la/su tragedia deriva de una concesión-trampa.

Y atención especial a sus cuitas sexuales, ahora sí. Para los asistentes, Marcus se debate entre el atractivo por la chica, que lo atenaza, y el rechazo cuando le cuentan otros comportamientos de ella. En el fondo, él apuesta por la relación, por eso descarta y hasta combate los comentarios que le llegan. Hasta que afronta la propuesta de la madre, chantaje emocional en toda regla (algo así como “tengo intención de divorciarme de tu padre, pero si tú renuncias a la chica, no lo hago”). Marcus accede. Queda en el ánimo de los contertulios si verdaderamente no anidaba en el chico una mentalidad conservadora.

Para que luego digan que la obsesión pertenece al catálogo negativo de la condición humana.


Ricardo Santofimia Muñoz

martes, 19 de marzo de 2013

Reseñas de la última sesión del Club de Lectura

            Reseña de la sesión dedicada a EL ALQUIMISTA IMPACIENTE de Lorenzo Silva

            Parece como si el relativismo, esa corriente de pensamiento que ¿aqueja? la actualidad, se hubiera colado también en nuestra tertulia. A cuento principalmente del género narrativo en que encuadrar la obra en cuestión.
            Los asistentes fluctuaron: quién defendió su pertenencia genuina a la novela negra, quién dudaba sobre tal denominación y se inclinó por un tono más gris, como aplicándole una especie de decapado, incluso se podría contemplar el azuloscurocasinegro que da título a cierta película.
            Posiblemente el problema partiera de la consideración misma de novela negra. La lectura de esta obra se había propuesto desde tal postulado. Pero -suele ocurrir- cuando se empieza a matizar, la perspectiva es susceptible de modificación. El debate, aunque lejos de estridencias, estaba servido.
            Veamos: en tanto que el nudo argumental se centra en la resolución de un asesinato con ribetes sórdidos y la actitud del inspector protagonista es de marcar distancias con los hechos, también con la tanda de sospechosos, cabe etiquetarla como novela negra, al menos en principio.
Pero, en cuanto predomina la lentitud en el desarrollo de la acción y el escenario sociológico adquiere particular relevancia, en detrimento de la trama y de la intriga, el pretendido negro queda, como mucho, en marengo.
El contraste de estas posiciones, vía relativismo, se mantuvo hasta el final, si bien en tono sutil y condescendiente.
Aunque no fue la única discrepancia. Un habitual del Club, por asistente interpuesto, transmitió sus dudas sobre la verosimilitud de las reflexiones del sargento Bevilacqua, que apuntarían a una madurez intelectual y humana impropia de una persona de treinta y seis años. Planteamiento que fue cuestionado, primero con la simple fórmula de dar la vuelta a dicha consideración, como a un calcetín: ¿cómo que a esa edad no se ha alcanzado un alto grado de madurez?, teniendo en cuenta además la preparación académica del personaje (licenciado en Psicología). Y segundo, destacando la importancia de su introspección en el desarrollo narrativo, una personalidad analítica que parte de sí mismo para trascender a lo profesional y al mundo que le rodea. Nuevo brote de relativismo.
Precisamente esa realidad social ha polarizado una parte sustanciosa de los comentarios. Los lectores se han empapado de ella, han percibido su proximidad,  mediante la suma de dos recursos aparentemente antagónicos: el cierto distanciamiento con que la observa el protagonista (lejanía) y la narración en primera persona (cercanía).
Claro, posiblemente ahí se encuentre la clave sobre la generalidad de las opiniones vertidas: la trama criminal adolecía de profundización, en beneficio de la temática sociológica, que impregnaba todo el desarrollo del hilo argumental. La conexión de esta ficción novelística con la rabiosa actualidad se hacía insoslayable, tentadora hasta la claudicación.
La sempiterna capacidad de corrupción del dinero, la dialéctica en torno al uso de la energía nuclear, la prostitución y sus perfiles más humanos y tenebrosos y hasta la pervivencia de ciertos tics machistas, todo ello ha pasado por el tamiz de esta novela, desde el visor irónico del narrador (casi podríamos decir del autor, porque no parece actitud exclusiva del protagonista). Así lo han apreciado los asistentes.
También se agregó un aspecto no menos inquietante: la doble personalidad, doble cara, identidad reversible, de los personajes de esta ficción y, por extensión, del ser humano real. Pues, aunque se focaliza en Trinidad Soler, muy pocos personajes escapan a este criterio. Si acaso, la Guardia Civil en su conjunto (el autor ha recibido el correspondiente reconocimiento de esta institución) y Luis Dávila, el responsable, responsable, de la central nuclear.
Y para el final, el título. ¿Cómo? Sí, para el final. Ya lo apuntó un contertulio: leída la novela, la justificación y explicación del título se encuentra en el lapidario inicial, que describe el proceso de alquimia. Unos materiales se funden con otros, las historias de los personajes se funden entre sí, de cada cual consigo mismo y entre ellos, así como las aristas de la condición humana y del entorno social. El proceso es lento, de ahí la supuesta impaciencia en alcanzar su culminación, tanto de la investigación como de los lectores.
Incluso se añadió otra forma de alquimia: la novela, premiada con el Nadal en el 2000, parece una premonición sobre la reciente y turbulenta coyuntura sociopolítica (2013). El paralelismo con situaciones, actitudes y personas de la vida pública no puede ser más turbador.
Seguramente la fragua alquimista no anda muy alejada del relativismo que ¿aqueja? la actualidad. Descifrarlo, cuestión de paciencia.

Ricardo Santofimia Muñoz.

lunes, 25 de febrero de 2013

Reseñas de la última sesión del Club de Lectura


Reseña de la sesión dedicada a LA FIESTA DEL CHIVO, de Mario Vargas Llosa

            Unanimidad es término complejo, objetivamente (DRAE dixit) expresa ausencia de discrepancias en un grupo de personas sobre un mismo asunto, sentimiento, etc.; pero también con frecuencia, o a veces, se presta a señuelo de enaltecimiento desmedido, medroso o servil, a sospecha.
            La sesión transcurrió bajo el signo de la sincronía, de la aportación de opiniones, reflexiones, argumentos y matices que confluían en el delta del elogio. Desde tres cauces.
            · Unanimidad sobre el contenido.
            El ambiente irrespirable que se desprende de la trama argumental ¾a caballo entre la historia y la ficción¾ es tan verosímil, que hace de esta novela la perfecta radiografía de una dictadura. Todos sus ingredientes y su caldo de cultivo.
            Enseguida, la figura del dictador, o tirano, que supervive manejando con habilidad diabólica el binomio devoción-miedo, en donde toda demagogia tiene su asiento: su servicio y sacrificio por el pueblo exige subordinación incondicional. Así por ejemplo, la humillación de sus colaboradores más directos tiene como único fin poner a prueba la fidelidad. Muestra fehaciente de la vulgaridad mental de la persona o personaje en cuestión.
            Desde semejante cúspide del poder irradia toda forma de maldad, sibilina o soez, de delaciones, connivencias, etc., entre iguales, subordinados, o entre unos y otros, una carrera de obstáculos para encontrar siempre cobijo a la sombra del dictador. Cual si de un entramado burocrático se tratara.
            En un contexto tan duro y cruel, el culto al dictador estaba servido, hasta el punto de celebrar la imposición de su nombre a la capital del país ¾Ciudad Trujillo¾ y consentir su trato obsceno y vejatorio hacia las mujeres.
            El contrapunto a tanta degradación lo pone el personaje de Urania ¾el más humano en toda la expresión del término¾, que huye ante la imposibilidad de enfrentarse. Y poco más, porque ni siquiera entre los conjurados contra el dictador existe un objetivo común: quien por venganza, quien por alcanzar el poder, quien por convicción democrática.
            · Unanimidad sobre la calidad literaria.
            Novela magistral, con una arquitectura narrativa construida de manera espléndida sobre un marco topográfico y sociológico real. A lo que hay que añadir el acierto en la fórmula empleada para atrapar la atención del lector (de estos lectores): una especie de desarrollo cinematográfico de la historia, con cambios bien medidos de escenarios, que multiplican los puntos de vista sobre los acontecimientos narrados a la vez que imprimen a estos un proceso de aceleración.
            Particular atención y dedicación merecieron los personajes. Por su abundancia y exhaustividad, hasta el punto de considerar, a pesar de perfiles tan nítidos, que la resultante sea un personaje colectivo.
            No obstante, la caracterización física, psicológica, patológica y moral-inmoral de ciertos personajes, y sus consecuentes actitudes y comportamientos, necesariamente pasó por el tamiz de los contertulios. Como la personalidad libre aunque traumatizada de Urania, el grupo voluntarioso y heterogéneo de sediciosos con causas dispersas y el alma descarnada del dictador y su cohorte de sicarios multifunción. De estos últimos mereció especial reprobación el personaje de Balaguer: con paciencia extrema aceptó el menosprecio e incluso el insulto, la misma que en coalición con su inteligencia y astucia le llevaría al poder. El personaje más miserable en la consideración de los asistentes. 
            · Unanimidad sobre el mensaje.
            Entiéndase el mensaje recibido, que no necesariamente tiene que coincidir con el pretendido por el autor, claro, aunque puede; y también en sentido genérico, porque hubo más de una conclusión.
            Se habló del valor pragmático del miedo; es decir, de cómo el poder, político o de otro tipo, utiliza el miedo como recurso de control. También de que los personalismos, con culto al jefe incluido, parecen receta frecuente en América Latina para afrontar el gobierno del país, probablemente fruto de una ancestral herencia (in-)cultural (es bien sabido que la salvación de un país pasa por la cultura y la educación).
            Asimismo, fue importante motivo de análisis lo que vino a denominarse complicidad colectiva: la gente, el pueblo en su conjunto, renuncia a la libertad en su concepto más profundo y noble, algo parecido al comentario acomodaticio del tipo “en realidad, no estamos tan mal”. Lo que sitúa al término ‘unanimidad’ bajo sospecha, ya apuntado al principio de esta reseña.
            Pero, bien es verdad que un sentimiento motriz planeó a lo largo de la sesión. Con momentos de intensidad punta o distensión valle, pero siempre continuo, fascinante y hasta turbador a veces. ¿Cómo precisarlo?: una cierta atmósfera de insatisfacción embargaba el ánimo de las intervenciones. Como si en buena parte de las opiniones que se sucedían subyaciera un objetivo implícito, insistir a sí mismo (a sí mismo también) y a los demás sobre las consecuencias nefastas del ejercicio tiránico del poder, dejar bien patente ¾en cabal comunión con el narrador¾ el absoluto rechazo a tan despreciable forma de ejercer el poder sobre el pueblo, y por tanto, disparar y volver a disparar libertad contra la opresión. Cada intervención, consciente o inconscientemente, atizaba las tripas de la dignidad del ser humano y de las convicciones democráticas. El grupo de esta sesión aunado en personaje colectivo dando la réplica al representado en la novela.
                                                                 Fdo.:  Ricardo Santofimia Muñoz

lunes, 4 de febrero de 2013

Próxima reunión del Club de Lectura


Queridos compañeros/as:
Mario Vargas Llosa
    Os recuerdo que la próxima reunión del Club de Lectura será el día 12 de febrero a las 18.00 h. en el Centro Cívico Norte. Aunque creo que todos sabemos que el libro que estamos leyendo es La fista del chivo de Mario Vargas Llosa, me permito recordarlo por si alguien está confundido. Os mando de nuevo, en un archivo adjunto, la programación de las lecturas previstas para este año. La próxima novela será El alquimista impaciente de Lorenzo Silva. Este libro podréis recogerlo el día 12 en la Biblioteca del Centro Cívico, al mismo tiempo que devolvéis el actual de Vargas Llosa.
    Un abrazo.
    José Ant. Ruiz

martes, 22 de enero de 2013

Reseñas de la última sesión del Club de Lectura


Reseña de la sesión dedicada a RIÑA DE GATOS, de Eduardo Mendoza

            Desde luego, la reunión no resultó trasunto del título. Ni conato de riña entre los asistentes, ni estos eran gatos (al menos, ninguno dijo que fuera de Madrid). Apenas hubo debate, entendiendo por tal el contraste de criterios divergentes sobre un mismo tema o aspecto. Lo que, sin embargo, no incurrió en merma del interés generalizado por las sucesivas opiniones y argumentaciones que se fueron vertiendo.
RIÑA DE GATOS, de Eduardo Mendoza
            A grandes rasgos se reconoció o aceptó, de manera tácita o expresa: primero, que la novela difícilmente se ajusta a la publicitada calidad narrativa de los Premios Planeta. Segundo, que, no obstante, responde a los reconocidos valores literarios de la trayectoria novelística del autor, de prosa ágil, de lectura fácil y salpimentada con un tono irónico característico. Y tercero, que reproduce con destreza y de manera fidedigna el ambiente madrileño previo a la comúnmente llamada guerra civil, tanto en la vertiente costumbrista como en el clima sociopolítico del momento. Esto último casi convierte a Madrid en protagonista del argumento narrativo, cuya tramoya hace de la capital un escenario reconocible.
            No obstante, el grueso de las intervenciones se asemeja más a una especie de vivisección de la novela. Buena muestra de ello, la abundancia de comentarios parcelados, específicos sobre momentos del proceso narrativo o peculiaridades de los personajes o tendencias expresivas del autor. Seguramente porque el hilo de la intriga fluctúa en un híbrido histórico-policíaco no resuelto, como con bandazos que desorientan las expectativas del lector (de los lectores asistentes).
            En dicha confusión incide particularmente un exceso de erudición. A cada paso o por tramos narrativos se nos fustiga con la vida y milagros, o miserias, de Velázquez. Acopio de datos sobre técnica pictórica y peripecias socioprofesionales del pintor que, a la postre, aportan poco al seguimiento del proceso narrativo, y mucho al prurito culturalista del autor-narrador. Quizás puedan salvarse de esta apreciación las referencias puntuales al cuadro de Acteón, por su ensamblaje con la trama a modo de parábola. Aunque el lector sólo las descifra cuando, concluida la lectura, pasa al análisis. De modo que, la brillante paleta del pintor deviene en rémora para la avispada pluma del escritor.
            Tampoco ayuda a mejor consideración la inclusión de algunas escenas con tendencia al vodevil.
            Mayor atractivo significó el planteamiento de los personajes. Desde el protagonista hasta los más secundarios. Y todos atrapados en una espiral (cada uno en la suya) de difícil escapatoria.
            Personajes de ficción, claro; pero cercanos y entrañables (unos más que otros, desde luego). Empezando por el protagonista que, aun actuando como personaje-testigo, se integra en la realidad que bulle a su alrededor, y lo fascina y le aviva sentimientos, emociones y contradicciones. La misma condición humana que se aprecia en todos los demás.
        En este sentido, poco extrañan los apuntes acerca de la personalidad de Franco, Queipo de Llano, Mola, Azaña o Alcalá Zamora, tratados con óptica desmitificadora.
        Tratamiento similar recibe el personaje de José Antonio; aunque, por su mayor relevancia en la narración, parece ajustarse más a la verdad histórica en cuanto a sus presupuestos ideológicos. Las circunstancias de su vida privada se consideran aquí en clave de ficción, y por tanto, susceptibles de interpretación con respecto a su verdadero comportamiento.
            Las mujeres de la novela merecieron atención específica. Para constatar determinados valores sociológicos (reprobables, sin duda) propios de la época. También para evidenciar algunas incoherencias de conducta, más por condicionamientos ajenos que por convencimiento propio.
            Mosaico de personajes que, sumado al clima reproducido de aquel momento histórico, apunta a un desgraciado paralelismo sociopolítico con la situación por la que atraviesa el país en la actualidad.
            Por último, el final de carpetazo (frecuente, por otra parte, en la obra de este autor) nos deja la duda sobre el dinero que se pretendía con la venta del cuadro del sótano: ¿era para financiar a sus propietarios la huida de España o a José Antonio la compra de armas? Habrá que preguntar al sargento Bevilacqua y a la guardia Chamorro, nuestra próxima parada en el Club de Lectura.

            Fdo.: Ricardo Santofimia Muñoz.

lunes, 14 de enero de 2013

Novela "Riña de gatos" de E. Mendoza.



Queridos amigos/as:

    Os recuerdo que mañana, día15, a las 18.00 horas, celebraremos en el Centro Cívico Norte nuestra reunión del club de lectura para comentar en torno a la novela "Riña de gatos" de E. Mendoza. Por otro lado, en la Biblioteca del Centro Cívico ya están disponibles para los miembros del club suficientes ejemplares de la próxima lectura, "La fiesta del chivo", con el fin de que cada uno pueda recoger personalmente su libro.
Un abrazo,
José Ant. Ruiz

martes, 25 de diciembre de 2012

AFTER DARK, de Haruki Murakami

Reseña de la sesión dedicada a AFTER DARK, de Haruki Murakami

            Nada es lo que parece o sí. Esta podría ser la conclusión más generalizada de los asistentes. Pero, ojo, no en función de dos grupos antagónicos que argumentan u opinan desde posiciones opuestas, sino en cuanto todos consideramos a la novela susceptible de interpretaciones diversas y hasta contradictorias pero igualmente válidas. Casi como la cuadratura del círculo: dos opiniones distintas y enfrentadas que, sin embargo, superpuestas una a la otra, dan una resultante común perfectamente asumible.
            Sirva lo anterior para intentar reflejar hasta qué punto la novela transmite un mensaje inquietante, que atrapa al lector desde el inicio mismo e, intrigado, lo lleva de la mano por un sendero que él deberá ir descubriendo y descifrando solo.
            Desnuda soledad del lector, inhóspita soledad de los personajes, acechante soledad de la existencia. La soledad como eje temático de la novela y, en consecuencia, del debate entre los asistentes.
            Mediante la técnica del narrador-testigo, el autor sitúa a los personajes en el submundo de la noche, jaspeado de fracasos y peligros. Se deduce Tokio como escenario, pero bien podría ser cualquier otra gran ciudad, porque interesan más las connotaciones de indefensión en un medio tan vasto como desolador que el lugar específico.
            También los personajes aparecen como asiáticos. Aunque, en realidad, se trata de una caracterización más bien superficial, porque lo verdaderamente atractivo se centra en el estado emocional de cada cual y la confluencia o empatía y desencuentros de sus sentimientos y concepción existencial.
Haruki Murakami
            Con todo ello, el narrador sumerge al lector (a los lectores asistentes a esta reunión) en una atmósfera brumosa, cargada de tensión ¾mediante la técnica narrativa de cambios bruscos de escenario, y frases cortas y sugerentes tanto en las descripciones como en el diálogo de los personajes.
            Habría que añadir que el autor elude conscientemente el clásico hilo narrativo de presentación, nudo y desenlace. Apenas hay un comienzo explícito, y, sobre todo, no hay final alguno, que queda abierto a la interpretación del lector, aunque apuntando al suspense de un futuro incierto.
            En algo sí es un clásico la novela: en la universalidad de los temas tratados (la soledad del ser humano como principal rasgo vertebrador) y de los personajes que en ella se mueven (cabría referirlos a cualquier época). Así que, corrijamos, tachemos ese “en algo” con que comienza esta párrafo final y sustituyámoslo por un “en todo” con mayúsculas.
   
            Fdo.: Ricardo Santofimia Muñoz.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Reseñas de la última sesión del Club de Lectura

Amigo Rafael: estas son las dos reseñas de la última sesión del Club de Lectura celebrada el 6 de noviembre. Una es de Ricardo y la otra de Cristina Muñoz

Dos reseñas sobre la lectura de "El lector de Julio Verne"

(1)
Almudena Grandes nos narra coon fluidez y belleza los horrores de postguerra bajo la mirada de un niño de 9 años. La guerra ha terminado, pero sus consecuencias siguen manifestándose en algunos lugares de España.
Nosotros vamos a centrarnos en Fuensanta de Martos, pueblo de la Sierra sur de Jaén, donde se desarrolla la temática de "El lector de Julio Verne".
La narracion es muy viva y absorbente, sobre todo a partir de la segunda parte. El protagonista, Nino un niño de nueve años, que junto a sus padres y dos hermanas vive en la casa cuartel de la guardia civil. Entre los años 47 y 49 van a ocurrir una serie de acontecimientos, que van a marcar y cambiar la vida de Nino, imprimiéndole una madurez impropia de su edad. El padre no quiere que su hijo siga sus pasos y le envía para que aprenda mecanografía, pues piensa que su hijo no da la talla para ingresar en el cuerpo.
Varios personajes van a influir y van a entrar a formar parte de la vida del niño. Pepe "El portugués" es un forastero, aventurero misterioso , que conoce a Nino y le enseña muchas cosas.

El chico ve en él un amigo y un modelo en el que le gustaría convertirse, cuando fuera mayor. Pasan tardes en el río conversando y aprendiendo. Pepe le conduce hasta Doña Elena, maestra republicana, junto a ella, descubrirá un mundo nuevo. Doña Elena le va a introducir en el mundo de la lectura, le presta muchos libros de aventuras, entre ellos,  los que más le impactan son los de Julio Verne.
Estas aventuras y los libros le enseñarán a apreciar la verdad y la libertad. Mientras tanto va viviendo los horrores de las guerrillas que se libran en la sierra en las que su padre es un vencedor, pero no está de acuerdo con la parte que le ha tocado desempeñar.
La historia de Nino se cruza con la de un bandolero mítico, Cencerro, que lucha en el monte y se enfrenta a la guardia civil, en defensa de sus ideale , que roba a los ricos para darlo a los más desfavorecidos. También Cencerro influirá en la vida de Nino, él lo considera un héroe, que dió su vida por defender la verdad y la libertad.

Cristina Muñoz Dávila

                                               -------------- ooo ------------- 
Reseña de lo tratado en la sesión dedicada a El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes:

(2)        La novela recrea una época relativamente cercana en el tiempo a los contertulios, donde se narran circunstancias convulsas y controvertidas desde una perspectiva sociopolítica. Dichos parámetros sitúan los comentarios, muy vivos en algunos momentos, en la dicotomía verosimilitud-veracidad de los hechos narrados.
No obstante, en general se valora positivamente la expresión literaria de la autora y la técnica narrativa. Aunque también es opinión prácticamente unánime que a la novela le sobra la aclaración final de la autora sobre la documentación histórica que ha utilizado para la ficción que desarrolla, incluso casi podría añadirse el último capítulo del hilo narrativo, por lo que éste supone de salto excesivo en el tiempo y, por tanto, alejado del período narrativo en que se centra la novela.
Por otro lado, se destaca la calidad literaria en la creación de personajes complejos, particularmente en lo que se refiere a la personalidad del protagonista, un niño que adquiere un alto grado de madurez intelectual y emocional debido a las circunstancias que rodean su dinámica vital.

Ricardo Santofimia Muñoz.

domingo, 11 de noviembre de 2012

EL AUTOR: HARUKI MURAKAMI

      Queridos socios: En relación con la lectura actual, After Dark de H. Murakami, os envío una pequeña referencia del autor y una crítica de la obra, que he encontrado en Internet  Os recuerdo que la próxima sesión será el día 11 de diciembre, a las 18.00 h., en el Centro Cívico Norte.

    Saludos,

José Ant. Ruiz

 

EL AUTOR: HARUKI MURAKAMI

 

            Haruki Murakami (Kyoto, 1949) es uno de los escritores japoneses más influyentes en la actualidad, tanto en su país como fuera de él. Su generación de escritores fue influenciada por la literatura contemporánea norteamericana. Él mismo ha traducido a Tobias Wolff, Francis Scott Fitzgerald,  John Irving o Raymond Carver, a los que considera indudables maestros.

            Murakami estudió literatura y griego en la Universidad de Waseda. Su primer negocio fue un club de jazz llamado "Peter Cat", una muestra de su gran amor por la música, uno de los grandes y necesarios referentes a lo largo de toda su obra.

            Tokio Blues fue la primera de sus obras que despuntó, y su fama le convirtió en una verdadera estrella en Japón. Tras pasar una larga temporada en Estados Unidos en el que escribió sus siguientes obras, Al sur de la frontera, al oeste del sol y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Murakami decidió volver a Japón tras el famoso terremoto de Kobe y el atentado terrorista con gas sarin al metro de Tokyo. Sputnik mi amor y Kafka en la orilla, le valieron el definitivo espaldarazo internacional y un seguimiento fiel de una verdadera legión de lectores.

            Sus dos últimos éxitos, After Dark y Sauce ciego, mujer dormida, han sido verdaderos fenómenos editoriales, con unas elevadas ventas en más de cuarenta países


 

LA OBRA: “AFTER DARK”


           
            La trama del libro aúna, como es habitual en el autor japonés, elementos realistas con otros fantásticos. Una chica, Mari Asai, pasa la noche leyendo en un restaurante familiar, cuando se ve interrumpida por Takahashi, un joven músico al que conoció de pasada dos años atrás; la historia de ambos se ve relacionada con la de la encargada de un love-hotel, con la de una prostituta china y un miembro de la mafia que la explota, y con la de un informático que trabaja en una empresa de la zona. Al mismo tiempo que transcurren estos encuentros, se desarrolla una trama paralela con Eri Asai, la hermana de Mari, que lleva durmiendo de forma ininterrumpida varios meses, pero sin estar en coma, y en cuya habitación empiezan a pasar cosas bastante inexplicables (por ejemplo, un televisor que se enciende solo sin estar enchufado, y que muestra una imagen bastante perturbadora).

            Eri y Mari, Takahashi y Kaoru, la prostituta china y su maltratador, Tokio by night y esas horas entre la medianoche y el alba en que todo se torna dolorosamente nítido o angustiosamente desdibujado... Murakami da una nueva vuelta de tuerca a su ya bien conocido universo: desde una distancia variable, como una cámara versátil, su mirada recorre escenarios habitados por personajes solitarios, reproduce encuentros accidentales que más parecen desencuentros, y capta una amenazadora pero difusa sensación de peligro que todo lo impregna, como la omnipresente música de fondo.

            Las historias, que podría parecer que se desarrollan de forma independiente, se entrecruzan de forma maravillosa por hechos aparentemente azarosos: un teléfono móvil abandonado en un supermercado, un semáforo en rojo que obliga a detenerse uno junto a otro (y sin que se den cuenta) a dos personajes antagónicos… Murakami desgrana las casualidades con una naturalidad sorprendente, usándolas como eje común para vertebrar la historia de todos los personajes, que solo tienen en común el marco en que se desenvuelven.

            El estilo de Murakami es muy rápido y directo. La descripción, muy abundante, se hace con pinceladas breves y detallistas, y la narración en presente contribuye a aumentar esa impresión de inmediatez. El narrador, testigo, nos da la impresión de encontrarnos ante una película; de hecho, en algunas partes (las referidas a Eri Asai, principalmente) Murakami escribe en primera persona presentándose como un “punto de vista ajeno a la escena”, una simple cámara que es testigo de la acción: “la cámara o bien lo capta de espaldas, o bien le enfoca otras partes del cuerpo”.

            Toda la historia se desarrolla en una sola noche, con un boceto de un reloj analógico al comienzo de cada capítulo (o cada escena, según la ocasión) indicando la hora en que transcurre lo narrado. Murakami desarrolla a unos personajes bastante complejos, de los que sabemos casi todo por lo que ellos mismos cuentan, o por las deducciones del propio narrador (que va dando su opinión sobre lo que ve); y se centra en construir un mundo nocturno muy diferente a como sería de día. De hecho, en el último capítulo, que se desarrolla al amanecer, tanto el ambiente como los personajes son radicalmente distintos. Un final, por cierto, bastante interesante, sobre todo porque en ningún momento se sabe dónde te va a llevar la novela.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Club de Lectura

Amigos todos: me indica el coordinador del Club de Lectura que os recuerde que la reunión será el próximo martes, día 6, a las 18:00 h., en el Centro Cívico M. Norte. (Avda. Cruz de Juarez, s/n)
 
Saludos

sábado, 6 de octubre de 2012

Empezamos un nuevo curso


 Estimados socios, simpatizantes y colaboradores: 

Con el comienzo del nuevo curso empezamos también a desarrollar nuestras actividades. Algunas ya se venían desarrollando, como el caso que nos ocupa, y otras,  de las que ya tendréis noticias, van a realizarse en este mes  de octubre y a lo largo del primer trimestre. 

El coordinador del Club de Lectura, José Aº Ruiz nos convoca a una primera reunión este próximo martes, día 2 de octubre, a las 18:00 horas, en el Centro Cívico Municipal Norte (nuestra sede), c/ Avda. Cruz de Juárez s/n de Córdoba. 

En esta reunión  comentaremos las lecturas realizadas durante el verano y  se decidirá la fecha de la próxima reunión y el libro a leer. 

Me comenta el coordinador que podrán asistir las personas que lo deseen, aunque no sean socios, no hayan asistido durante el curso anterior o no hayan leído durante el verano.

Cordiales saludos y hasta el martes

lunes, 11 de junio de 2012

Tertulia literaria


Os recuerdo que mañana tenemos la reunión del Club de Lectura. 


En esta ocasión celebraremos nuestra tertulia literaria en la cafetería "La tapería" y será a las 10.00 h. de la mañana.
  
Un abrazo, 
José Ant.
   
(Ver mapa en la Agenda)            Volver a la Web

miércoles, 23 de mayo de 2012

Próxima reunión del Club de Lectura


J.D. Salinger
La próxima reunión del Club de Lectura será el día 12 de junio, martes, a las 10:00 horas en la cafetería "La Tapería", sita en la esquina de las calles Los Chopos y  Castaño.  
El libro elegido para esta reunión es: El guardián entre el centeno de J. D. Salinger.            Volver a la Web
 

martes, 15 de mayo de 2012

Reunión del Club de Lectura


Os recuerdo que la próxima reunión del Club de Lectura será el miércoles, día 16 de mayo, a las 18,00 h., en el Centro Cívico Norte. Para la siguiente sesión, os propongo:  


-El sueño del Celta de Vargas Llosa, 


-Tokio Blues de Haruki Murakami (en honor de Lola Alonso) o,


-El  clásico El guardián entre el centeno de J. D. Salinger. 


También son bienvenidas otras sugerencias. 

No olvidéis traer el libro de Balzac y la joven costurera china de Dai Sijie. Llñevaré un CD con la película.

Un abrazo,
José Ant. Ruiz                              Volver a la Web

viernes, 11 de mayo de 2012

Cuenta cuentos


Dentro de las colaboraciones que la Asociación Cultural “La Tribu Educa” está realizando, comunicamos que el di 27 de abril de 2012, viernes, a las 12:30 horas, miembros de nuestra Asociación  intervendrán en el CEP “Concepción Arenal” para participar en la actividad “Cuenta cuentos”.

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sábado, 24 de marzo de 2012

Cometas en el cielo de Khaled Hosseini.


Colgado, martes 13 de marzo de 2012
El libro elegido para el 18 de Abril es Cometas en el cielo.

Khaled Hosseini, el autor, es afgano. Es médico y novelista. Vivió su infancia en Kabul y en Teherán. A los 11 años se fue a vivir a Francia y desde los 15 años reside en Estados Unidos. En 2006 fue nombrado embajador de buena voluntad del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Su talento como hacedor de historias es innegable. Es una persona sensible, y sus letras traslucen una añoranza inconmensurable. Aunque al final la historia se perfila un tanto inverosímil, se agradecen enormemente los esfuerzos del autor por hacer embonar en una misma historia elementos de las más variopintas naturalezas.(Blog Puras letras)

Juntos nada más

Colgado, martes 6 de marzo de 2012
        Os recuerdo que la próxima reunión del Club de Lectura será el miércoles, día 7 de marzo, a las 18,00 h., en el Centro Cívico Norte. Para la siguiente sesión, os propongo tres conocidas novelas con el fin de que elijáis la que más os guste entre:  La herencia de Eszter de Sándor Márai, Balzac y la joven costurera china de Dai Sijie y la famosa Cometas en el cielo de Khaled Hosseini. 
Un abrazo,  José Ant. Ruiz